Encontrar mi voz entre el silencio

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YLI es mi historia

Como estadounidense de origen asiático que vive en el Área de la Bahía, he tenido una buena cantidad de luchas con el concepto de prejuicios y estereotipos raciales. Aunque tenía muchos compañeros que se parecían a mí y compartían la misma cultura que yo, siempre sentí que no tenía voz en mi comunidad. No fue hasta que fui mayor que entendí que esto no era solo algo que pensaba que estaba mal, era un problema completamente real y sistemático que afectaba a toda la comunidad asiática: el mito de la minoría modelo. Los estereotipos que prevalecen en mi cultura y en la sociedad me decían que los asiáticos siempre serían ciudadanos tranquilos y respetuosos de la ley que se sentaban en un segundo plano y nunca hablaban. Y no ayudó que mis padres nunca disuadieran mis temores; más bien, fomentaron inconscientemente los mismos comportamientos que hicieron que los estereotipos fueran verdaderos. Siempre me habían enseñado a callar y no compartir mis opiniones. Para ellos, hacerlo solo les causaría más problemas y atención. 

Pero, a medida que crecía, me di cuenta de que ya no era algo con lo que pudiera simplemente seguir. Estos estereotipos esencialmente reafirmaron a mi comunidad que no valía la pena hablar y compartir nuestras opiniones. Y fue debido a estas creencias subconscientes que sentí que mi voz estaba silenciada. Lo que necesitaba era una plataforma y un espacio donde pudiera decir mis verdades y cómo me sentía en los temas que me importaban. Quería ser capaz de comprender los sistemas actuales que la sociedad había puesto en marcha, así como también cómo podría insertar mis propias perspectivas en la conversación. 

Hace 5 años, mi hermana y yo convencimos a nuestra madre para que nos inscribiera en una clase de discurso y debate. Y ahora, como competidor en el debate del Congreso, he encontrado mi lugar como miembro del congreso simulado para jóvenes debatiendo con otras personas de ideas afines sobre cómo resolver los problemas de política nacional e internacional de Estados Unidos. Mis discursos y argumentos a lo largo de los años siempre han enfatizado la protección de las necesidades de mis electores simulados, entendiendo que, como representante de sus intereses, soy su voz. He llegado a comprender a través de mi experiencia que se necesitan una multitud de perspectivas para hacer juicios integrales. Y al insertar también mi propia perspectiva y moral en la discusión, he aprendido que el progreso no proviene de soluciones únicas para todos, porque simplemente no existen. En cambio, requiere compromiso, conversación y acuerdo sobre lo que se debe hacer y cómo abordarlo. 

Son estos valores los que ahora me han llevado a comprender la importancia de defender su propia comunidad y cambiar las barreras que impiden que ocurra el cambio y el crecimiento. Ahora apunto continuamente a aportar nuevas perspectivas y opiniones, así como a aprender de mis compañeros. Creo que al aprender unos de otros y las diferentes historias que llevamos con nosotros, solo seremos más capaces de comprender cómo resolver los problemas que tanto nos apasionan en nuestra comunidad.