Nuestra posición

Queremos vivir en un mundo donde todos, y especialmente los negros, los indígenas y las personas de color (BIPOC), tengan los medios y el apoyo para prosperar. Creemos en la autodeterminación, que todas las personas deberían poder decidir por sí mismas cómo luce prosperar y que deberían tener el poder y los recursos para manifestar esa visión. Esto requeriría que personas de todas las identidades y orígenes estuvieran representadas de manera justa en las mesas de toma de decisiones para dar forma a las reglas que las afectan. 

Debido a que la supremacía blanca está tan profundamente arraigada en nuestra sociedad, erradicarla requerirá reemplazar, recrear y reinventar todos los aspectos de la vida. Podemos comenzar abordando las desigualdades en nuestro sistema educativo y empoderar a nuestros jóvenes con lenguaje y marcos para comprender y articular lo que les está sucediendo y por qué, para que puedan desarrollar sus propias soluciones.

Apoyamos a los movimientos por reparaciones, desfinanciamiento de la policía y abolición del complejo industrial penitenciario, entre otros, que exigen el fin de la violencia sancionada por el estado y piden una redistribución de la riqueza, justicia transformadora y sanación para nuestras comunidades. Abogamos junto a nuestros jóvenes para crear políticas que nos muevan hacia la equidad en todos los campos.

No hay "neutral" cuando se trata de opresión. Desmantelar la supremacía blanca requiere que la llamemos donde sea que la encontremos, tanto a nivel interpersonal como sistémico. Requiere que levantemos las voces de BIPOC y nos aseguremos de que están liderando los esfuerzos para curar los daños, devolver la tierra y la riqueza robadas y dar forma a nuevos sistemas y estructuras de afirmación de la vida.

El objetivo final de cambiar los sistemas es la liberación. En yli, perseguimos este sueño de liberación externamente, a través de campañas de cambio comunitario, e internamente, a través de la transformación de nuestra juventud y de nosotros mismos. 

La cuestión

Construido sobre tierras indígenas robadas y con el sudor y la sangre de africanos esclavizados, Estados Unidos se basa en la supremacía blanca, una jerarquía racial que coloca a la gente "blanca" en la cima y a la gente "negra" en la parte inferior. Este sistema de creencias y prácticas borra y destruye la humanidad de los negros, y los explota y margina sistemáticamente en todos los aspectos de la vida. Está profundamente arraigado en nuestras políticas e instituciones, y en nuestros corazones y mentes. Mientras que otras comunidades de color experimentan los efectos de la supremacía blanca en relación con su proximidad a la blancura / negritud, estos impactos nunca serán comparables a las luchas de los negros en los Estados Unidos. 

La supremacía blanca y la lucha contra la negritud se manifiestan de manera fea y explícita todos los días y en todos los entornos, desde las calles hasta nuestros lugares de trabajo y las redes. El racismo institucional y la discriminación contra los negros es evidente en nuestros tribunales, nuestras cárceles, todo nuestro sistema de justicia. Aparece sutilmente como microagresiones destinadas a recordarle a la gente su lugar en la jerarquía y violentamente como brutalidad policial, con consecuencias fatales para las víctimas. El racismo tiene profundos impactos psicológicos en BIPOC que se manifiestan a nivel individual y comunitario. El término "meteorización" describe cómo los efectos a largo plazo del estrés racial resultan en una serie de problemas de salud y acortan la esperanza de vida de BIPOC. 

La supremacía blanca no es solo interpersonal, también es sistémica, comenzando con el acceso y la calidad de la atención médica al diseño físico de nuestras ciudades que ubican fábricas contaminantes en comunidades de color y hermosos parques y áreas de juego en vecindarios blancos ricos. Las disparidades en la educación, desde qué escuelas obtienen fondos, hasta qué se enseña, quién es suspendido y quién es seleccionado para programas especiales, aseguran que los jóvenes blancos tengan todas las oportunidades mientras que los jóvenes de BIPOC son canalizados hacia el complejo industrial de la prisión. El racismo económico, que aparece en la discriminación laboral y la falta de acceso a viviendas y transporte asequibles, permite la acumulación y acaparamiento de recursos en las comunidades blancas. Y los principales medios de comunicación aseguran que todas estas disparidades se normalicen bombardeando nuestros cerebros con imágenes e información que mantienen el status quo.

Forzadas a competir por los escasos recursos, las comunidades de color absorben las narrativas dañinas de la supremacía blanca y se crean profundas divisiones mientras luchan por la buena voluntad de los que están en el poder.

Nuestras Estrategias

Cronología de victorias en justicia racial